Águila TABERNÁCULO
PIEDRA DEL ÁGUILA
Águila TABERNÁCULO
PIEDRA DEL ÁGUILA

Unas palabras para La Novia

80 Ámense los unos a los otros, sobre todas las cosas. Ámense los unos a los otros. No… ¡No importa lo que el diablo intente decirles! Pues Uds. ahora son un gran grupo dulce, pero recuerden mi advertencia (¿ven?), Satanás no permitirá que eso permanezca así; no señor. Él les disparará de todo, ya sea que tenga que traer a alguien aquí para lograr su objetivo. Él traerá algún crítico o incrédulo, y lo sentará, y hará que él tenga compañerismo con Uds. en la quietud y todo eso, y después él inyectará a ese individuo con alguna clase de cosa venenosa, y él comenzará a pasar por la iglesia con eso. No se pongan al lado de eso. No tengan nada que ver con ninguna otra cosa. Permanezcan correctamente en amor y dulces y amables los unos con los otros. Oren por ese hombre, que él también sea salvo, o esa mujer, o quien sea, sólo ore por ellos. Y aférrense el uno al otro.

81 Y permanezcan con su pastor. ¿Ven? Él es el apacentador y Uds. muéstrenle respeto. Él los guiará, y, pues él ha sido ordenado por Dios para hacerlo.

82 ¿Ahora recordarán eso Uds.? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] El enemigo vendrá. Y cuando lo haga, sencillamente aférrense aun más fuerte. Y aquél que el diablo esté usando como enemigo, o se irá o entrará y será uno de Uds. Eso es todo.

83 No se agrupen alrededor de alguno, ni-ni hablen ni se hagan exclusivos; nosotros somos uno. Yo no pudiera decir: “Mano izquierda, estoy-estoy enojado contigo, voy a desprenderte porque no eres una mano derecha”. Ésa es mi mano izquierda. Yo quiero que permanezca allí. Quiero que aun la puntita de mi dedo permanezca allí, cada pequeña parte de mi cuerpo quiero que permanezca allí donde está. Y Dios quiere que nosotros, como cuerpo de creyentes, que permanezcamos exactamente el uno con el otro, allí el uno con el otro.

84 Y ahora Uds. tienen cintas acerca de eso. Uds. tienen las cintas acerca de lo que creemos. Uds. tienen cintas sobre la disciplina de la iglesia; de cómo nos comportamos en la iglesia de Dios; de cómo es que tenemos que llegar aquí a reunirnos y sentarnos juntos en lugares Celestiales. No se queden en casa. Si Dios está en su corazón, Ud. a duras penas puede esperar que se abran esas puertas, para entrar aquí a tener compañerismo con sus hermanos. Si no, si no se siente de esa manera, entonces le diré, es tiempo que se ponga a orar.

85 Pues, estamos en los últimos días, donde la Biblia exaltó… o nos exhortó a-a “hacerlo mucho más a medida que vemos ese día acercándose”, a amarnos los unos a los otros con amor Cristiano y amor Divino; “a congregarnos juntos en lugares Celestiales y-y-y en Cristo Jesús”, y amarnos el uno al otro. “En esto sabrán todos los hombres que sois Mis discípulos, cuando tengáis amor los unos por los otros”. Eso es correcto. Permanezcan unidos.

86 Si el hermano, Ud. piensa que él está un poco equivocado, o la hermana, diga: “Señor, no permitas que jamás tenga raíz de amargura, porque eso-eso le afectará a él, y sacará a Cristo inmediatamente de mi vida”. Esos ácidos venenosos de malicia y envidia y odio, eso sacará inmediatamente el Espíritu Santo de Ud.; lo apartará a Él lejos de aquí del tabernáculo. Eso matará al Espíritu de Dios, o lo alejará de aquí, lastimará a su pastor. Eso causará de todo. ¿Ven? No hagan eso.

87 Uds. sólo únanse mucho más. Únanse con la… Tomen la hebilla, cómo testificó el hermano, un ministro aquí la otra noche, acerca de tener una hebilla, la vio en una visión. Sólo… Eso asegura toda la armadura de Dios. Simplemente póngansela, ajústensela, acérquense los unos a los otros. Ámense el uno al otro, a pesar de todo. Hablen bien el uno del otro, digan cosas bonitas los unos de los otros, y entonces Dios los bendecirá.

Este sermón, Cristo Es El Misterio De Dios Revelado, fue predicado originalmente en inglés, por el Hermano William Marrion Branham, el domingo, 28 de julio de 1963, en el Tabernáculo Branham en Jeffersonville, Indiana, E.U.A.

4 Hermosa eres tú, oh amiga mía, como Tirsa;
De desear, como Jerusalén;
Imponente como ejércitos en orden.
5 Aparta tus ojos de delante de mí,
Porque ellos me vencieron.
Tu cabello es como manada de cabras
Que se recuestan en las laderas de Galaad.
6 Tus dientes, como manadas de ovejas que suben del lavadero,
Todas con crías gemelas,
Y estéril no hay entre ellas.
7 Como cachos de granada son tus mejillas
Detrás de tu velo.
8 Sesenta son las reinas, y ochenta las concubinas,
Y las doncellas sin número;
9 Mas una es la paloma mía, la perfecta mía;
Es la única de su madre,
La escogida de la que la dio a luz.
La vieron las doncellas, y la llamaron bienaventurada;
Las reinas y las concubinas, y la alabaron.
10 ¿Quién es esta que se muestra como el alba,
Hermosa como la luna,
Esclarecida como el sol,
Imponente como ejércitos en orden?